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Conservación de quesos

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Como conservar el queso en tu casa

¿Sabías que para disfrutar de un buen queso uno de los pasos más importantes es su método de conservación? Y la explicación es tan natural como el producto, así que sigue leyendo y te lo contamos todo.

El queso, al estar en temperatura ambiente, tiende a perder su grasa natural porque comienza a sudar, y esto puede provocar cambios tanto es su textura como en su sabor. Por ello, antiguamente y aún en zonas rurales, este preciado producto solía guardarse en lugares frescos y secos como bodegas o despensas. Sien embargo, hoy en día esto no es posible en la mayoría de los casos, por eso la solución que nos queda es la nevera. Pero… ¿Cuál es el inconveniente aquí? Pues que el frío de la nevera lo reseca mucho, por lo que es necesario elegir adecuadamente también el envoltorio en el cuál conservarlo.

Pero antes de continuar con lo referente al envoltorio, conviene centrarse en la temperatura ideal para conservar todas sus propiedades organolépticas. El caso de quesos blandos o cremosos, como nuestro delicioso Queso del País Dajosefa, lo ideal es conservarlo a una temperatura de entre 4 y 8 grados. Con otros quesos de pasta más dura podrían emplearse temperaturas de más altas, de conservación, siempre y cuando, no se llegasen a superarse los 12 grados centígrados.

Algo que ocurre de forma bastante frecuente es que, al guardar nuestros quesos en la nevera, acaben cogiendo un sabor distinto, precisamente una mezcla de los distintos productos que conservamos en el mismo lugar.

Pero esto requiere una solución muy sencilla y que, además, seguramente ya tengas en casa, y es envolverlo en papel encerado (el típico papel de horno) o, como hacían nuestras abuelas, en una paño limpio y húmedo, para que nuestro queso no se agriete ni resequen por esa falta de humedad que, anteriormente comentábamos, provocan las neveras.

Por último, si consumes de forma habitual queso cremoso o blando, te recomendamos que te hagas con una quesera. Con ella podrás generar una atmósfera de conservación ideal para tu queso, sin preocuparte de modificar su saber u olor y con un formato de presentación para cuando tengas invitados en casa, realmente bonita y funcional.

Al igual que su textura, cantidad de grasa y, por tanto, dureza, suelen variar según el tipo de queso, aquí nos vamos a centrar en los más delicados, que son los quesos del País o de pasta blanda y los quesos bajos en grasa. De esta forma, conviene tener en cuenta que, como máximo, estos deberían conservarse en neveras unos 20 días.

Aunque pueda resultar alarmante o poco estético, el moho suele salir en la corteza del queso de forma natural. No es dañino y no debe asustarte. Lo puedes eliminar fácilmente pasando un paño húmedo por la corteza.

Igualmente, si lo que deseas es prevenir directamente que comience a salir el moho, te dejamos otro sencillo truco que puede interesarte. Aplicando una fina capa de mantequilla en el exterior del queso, teniendo especial cuidado en cubrir todas las partes, esta nos ayudará a absorber la humedad excesiva del alimento y evitar que los bordes se endurezcan, lo que también prevendrá la aparición del moho. 

Para finalizar, si lo que quieres es disfrutar de todo el sabor de tu queso, lo ideal es dejar que atempere antes de su consumo. Para ello, basta con retirarlo de la nevera unos 30 minutos antes de su consumo, hasta qur alcance una temperatura de entre 18 y 20 grados, en el caso de los quesos blandos, o una temperatura de entre 22 y 24 grados en el caso de quesos de pasta más dura o semidura.

Nuestra recomendación final

Si también a ti se te ha abierto el apetito y lo que más te apetece es disfrutar de un buen queso, a continuación te dejamos el enlace a uno de nuestros/vuestros favoritos, el delicioso Queso del País Dajosefa. Un maravilloso queso gallego artesanal, elaborado solo tres ingredientes: leche de vaca cruda recién ordeñada, sal y cuajo.

El lugar y la temperatura ideal para conservar tus quesos

El queso, al estar en temperatura ambiente, tiende a perder su grasa natural porque comienza a sudar, y esto puede provocar cambios tanto es su textura como en su sabor. Por ello, antiguamente y aún en zonas rurales, este preciado producto solía guardarse en lugares frescos y secos como bodegas o despensas. Sien embargo, hoy en día esto no es posible en la mayoría de los casos, por eso la solución que nos queda es la nevera. Pero… ¿Cuál es el inconveniente aquí? Pues que el frío de la nevera lo reseca mucho, por lo que es necesario elegir adecuadamente también el envoltorio en el cuál conservarlo.

Pero antes de continuar con lo referente al envoltorio, conviene centrarse en la temperatura ideal para conservar todas sus propiedades organolépticas. El caso de quesos blandos o cremosos, como nuestro delicioso Queso del País Dajosefa, lo ideal es conservarlo a una temperatura de entre 4 y 8 grados. Con otros quesos de pasta más dura podrían emplearse temperaturas de más altas, de conservación, siempre y cuando, no se llegasen a superarse los 12 grados centígrados.

Los envoltorios más recomendados para conservar el queso

Algo que ocurre de forma bastante frecuente es que, al guardar nuestros quesos en la nevera, acaben cogiendo un sabor distinto, precisamente una mezcla de los distintos productos que conservamos en el mismo lugar.

Pero esto requiere una solución muy sencilla y que, además, seguramente ya tengas en casa, y es envolverlo en papel encerado (el típico papel de horno) o, como hacían nuestras abuelas, en una paño limpio y húmedo, para que nuestro queso no se agriete ni resequen por esa falta de humedad que, anteriormente comentábamos, provocan las neveras.

Por último, si consumes de forma habitual queso cremoso o blando, te recomendamos que te hagas con una quesera. Con ella podrás generar una atmósfera de conservación ideal para tu queso, sin preocuparte de modificar su saber u olor y con un formato de presentación para cuando tengas invitados en casa, realmente bonita y funcional.

El tiempo de conservación de un queso

Al igual que su textura, cantidad de grasa y, por tanto, dureza, suelen variar según el tipo de queso, aquí nos vamos a centrar en los más delicados, que son los quesos del País o de pasta blanda y los quesos bajos en grasa. De esta forma, conviene tener en cuenta que, como máximo, estos deberían conservarse en neveras unos 20 días.

Otra cuestión menos agradable. El moho, su significado y como evitarlo

Aunque pueda resultar alarmante o poco estético, el moho suele salir en la corteza del queso de forma natural. No es dañino y no debe asustarte. Lo puedes eliminar fácilmente pasando un paño húmedo por la corteza.

Igualmente, si lo que deseas es prevenir directamente que comience a salir el moho, te dejamos otro sencillo truco que puede interesarte. Aplicando una fina capa de mantequilla en el exterior del queso, teniendo especial cuidado en cubrir todas las partes, esta nos ayudará a absorber la humedad excesiva del alimento y evitar que los bordes se endurezcan, lo que también prevendrá la aparición del moho. 

Un consejo extra

Para finalizar, si lo que quieres es disfrutar de todo el sabor de tu queso, lo ideal es dejar que atempere antes de su consumo. Para ello, basta con retirarlo de la nevera unos 30 minutos antes de su consumo, hasta qur alcance una temperatura de entre 18 y 20 grados, en el caso de los quesos blandos, o una temperatura de entre 22 y 24 grados en el caso de quesos de pasta más dura o semidura.

Nuestra recomendación final

Si también a ti se te ha abierto el apetito y lo que más te apetece es disfrutar de un buen queso, a continuación te dejamos el enlace a uno de nuestros/vuestros favoritos, el delicioso Queso del País Dajosefa. Un maravilloso queso gallego artesanal, elaborado solo tres ingredientes: leche de vaca cruda recién ordeñada, sal y cuajo.

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